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17.5.17

Apocalípsis Ahora


“Si tenemos en cuenta la inmensidad de este universo, este planeta Tierra es apenas un botecito. Si este bote se está hundiendo entonces creo que todxs nos hundiremos juntxs.”[1]


Unx siempre podría haber hecho las cosas diferente, siempre algo podría haber cambiado. Algo que cambiara irremediablemente el destino de nuestras vidas, direccionandolo hacia otro lugar. Muchas veces pienso que hubiera pasado si tal o cual cosa no hubiese sucedido, o si hubiera tomado o no, determinada decisión. Otras, pienso en cambiar deliberadamente mi forma de vivir por otra, construir otra vez este diseño que parece tener la dirección de nuestra vida, que nos ayuda a preservar y organizar nuestra existencia en la tierra. ¿A razón de qué? Y no es que quiera sonar existencialista, sino, mucho más práctica. Preguntarme en este momento el por qué estamos vivxs y para qué, no me alienta demasiado, considerando las características tan diversas de humanidad que tenemos para convivir hoy en día, es imposible aunar un solo objetivo común. Las maneras de comprenden la historia dejaron de ser uni-direccionales -es decir, el que una acción, genere por consecuencia otra, y así- para pasar a ser una multiplicidad, probablemente con el mismo origen, como vaticinaba Deleuze ( ), en su teoria del rizoma.
Entonces, bajo qué directrices construimos nuestra vida, se convierte en un misterio. La fuerza ideológica de la ética se vuelve arena movediza; las construcciones políticas, terrenos pantanosos, los cuales no sabemos si realmente querer pisar -obviamente no hablamos de un paso firme-, las construcciones políticas muchas veces redundan en partidos políticos, que en realidad construyen fuerzas de poder político y/o fuerzas capitales. No es algo que a muchxs nos haga sentido, ni menos pareciera esto una esperanza para el futuro de la humanidad.
Imaginemos a su vez, este planeta tierra apocalíptico, cada vez más a punto de colapsar, debido a nuestro propio accionar desmedido. Los hielos derritiéndose, las especies extinguiéndose a un ritmo mucho más veloz, los ciclos naturales alterados, una producción de desperdicios gigante y constante, el hoyo en la capa de ozono, el cambio climático, la erosión de los suelos, y las miles de empresas y super-empresas que tienen todo el poder y nada quieren cambiar.
¿Hay alguna esperanza en semejante discurso? ¿Qué creen que esperan las personas del futuro? Estos mensajes, que están constantemente repitiéndose en nuestro oídos y pasando frente a nuestros ojos, no revelan ningún tipo de esperanza en el futuro, en la humanidad, o en su colectivismo, sino, más bien y cada vez más, la muerte. Si todxs algún dia, -más temprano que tarde-, vamos a morir, o peor aún -y de forma comprobada-, nos extinguiremos: todo lo demás, ¿qué importa?:

¿Qué importa que coma una o mil más de estas hamburguesas tóxicas, que son más químico que comida realmente, qué no me alimentan un carajo -lo sé- pero son deliciosas a más no poder?

¿Qué importa que siga inhalando este humo tóxico que acelera mi muerte, del que soy sumamente adictx, y no puedo vivir sin consumirlo, diaria u ocasionalmente, que cada día es más caro obtenerlo, que contamina además a las personas que me rodean, y que en realidad, no me genera ningún tipo de aporte más que un aire cool, o suspender momentáneamente mi sensación de ansiedad y/o potenciar mi sentido de pertenencia?

¿Qué importa que sea un jefe déspota, que sepa que las personas que trabajan para mí, trabajan lo mismo o mucho más que yo, pero ganan mucho menos de la mitad de lo que yo gano? ¿Qué importa si después llego a casa, en mi auto, y encuentro todas mis posesiones ahí que puedo disfrutar; pues el otro que se explota, lo hace para que yo disfrute de esto, y si yo disfruto de todo esto, agradecida, ese otro, qué importa?

¿Qué importa si mi empresa minera contamina kilómetros de tierras, consumo rápidamente miles de litros de reserva de aguas subterráneas, desplazo a la población oriunda del lugar y destruyo miles de formas de vida animal y humana; si luego aumentaré mis riquezas, podré tener otros más y mejores negocios, aumentaré mi capital, compraré más cosas, viviré más comodx y  aseguraré mi futuro y el de mi descendencia?

¿Qué importa que tire, una vez más, esta botella-colilla-paquete de galletas-papel inservible, al piso, si hay muchos más por todos lados?

Visualizar el impacto que ha generado la actividad humana, sobre todo la de estos últimos cien años a raíz del enorme crecimiento de la actividad industrial, es realmente posible. Existe mucha información dando vuelta: artículos, noticias en los diarios, documentales, programas de televisión, libros, etc. la información esta ahí, disponible. Si nos informáramos al respecto, o si nos dedicáramos mucho más a informarnos al respecto: ¿cambiaría algo? ¿es que haríamos algo al respecto? ¿qué realmente podemos hacer al respecto, cuando gran parte de nuestras acciones cotidianas van en favor de seguir reproduciendo las cosas tal cual están?

El mundo como lo conocemos y la humanidad, se acaba pronto: ¿es qué acaso importa? Pues realmente, insisto: ¿nos importa?

V.B.G.




[1]    Del documental: “Before the Flood” (2016), dirigido por Fisher Stevens.