Cuestiona tu deseo
Hace unos días, me preguntaba si el deseo es así tal cual como se manifiesta. Si sería la decantación de un suceso, un imaginario o una consecuencia, que por costumbre o regulación cultural, toma forma de universo conocido. Si de esa sensación que se manifiesta en enunciaciones tales como: “-Deseo a...” , es posible fiarse. Dudando de esa sensación y de su enunciación, es que se estriba este texto. ¿Deseo a tal, o es una transposición imaginaria de una condición real de existencia? Un deseo construido desde la ideología (Althusser, 1969) que solo por el hecho de pertenecerle, es posible poner en duda. O bien, al actuar esta transposición imaginaria de forma inmediata, le da veracidad a este deseo. O quizás por ser un estímulo, ese deseo puede considerarse tan solo condescendencia o cortesía. Ahora, ¿Qué sucede si este deseo enunciado proviene de un recuerdo, o de un hecho que ya sucedió? ¿Cómo juzgar su veracidad? ¿Será el tiempo, un factor a considerar den...